Se modifica el bloque, nunca la esencia

Después de innumerables cambios en la columna vertebral y en el equipo, incluso saliendo hombres importantes en el vestuario como Coke, el Sevilla no ha perdido la casta y el coraje que siempre le ha caracterizado.


El empeño del equipo por conseguir puntuar y el famoso "amateurismo" de Sampaoli dio sus frutos en el partido contra la UD Las Palmas, en el que los nervionenses tiraron de la frase que se inculca a los pequeños en la ciudad deportiva: casta y coraje. Futbolistas que este año tienen que dar un paso adelante como Vitolo y Nzonzi fueron los que empujaron al equipo en el último tramo de un partido que pintaban muy mal al termino de la primera parte. El francés, que comenzó su estancia en Sevilla con más dudas que sensaciones positivas, ha dado el paso que se esperaba de él: actuando en posición en la que nunca lo ha hecho, tiene la capacidad de partir desde atrás y ocupar mucho espacio en el centro del campo. Por consiguiente, el canario, con un arranque espectacular de temporada -tanto en la selección como con el club-, es la estrella de este equipo: ayuda en defensa, aporta profundidad y casta en el campo.


La unión en el vestuario, valor seguro. La familia que se ha ido forjando estos años ha sido la clave para poder levantar tres veces consecutivas la Europa League, y parece que eso no se ha perdido. Los nuevos se han acoplado muy bien al vestuario, Kiyotake un ejemplo de adaptación excepcional, y eso, para una apuesta nueva y arriesgada como la de Sampaoli, es uno de los motores de este equipo. Iborra, Carriço y Pareja, los capitanes del Sevilla, son los que deben transmitir a los nuevos los valores de este equipo y el porqué de luchar hasta el final. Y de momento lo están haciendo a la perfección.

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