Mediocampo de garantías
Un
mediocampo de garantías siempre es sinónimo de éxito. Si nos remontamos a la
época dorada del Sevilla, rápidamente se nos vienen a la cabeza nombres de la talla de
Keita, Poulsen o el mismo Enzo Maresca. El
Sevilla, club caracterizado por su gran capacidad a la hora de acertar en la
época de fichajes, supo de alguna manera irse reforzando con medios, y mantener
de alguna forma, aquel equipo que se hacía respetar por Europa.
Sin
embargo, en un puesto como este, un error puede provocar un auténtico desastre,
y poco a poco, el equipo veía como a pesar de invertir fuertemente en otras
líneas de campo y acertar, no podía hacer nada si el cerebro del equipo
brillaba por su ausencia. Es entonces cuando jugadores de tal calibre como
Negredo o el mismo Navas, contemplaban que poco podían hacer si no contaban con
el plus de un medio que organizase el juego para el equipo, fuera aparte de
individualidades.
Pero
como no, una vez más, el cuerpo técnico, comandado por Monchi, supo arreglárselas y regenerar de alguna
manera al equipo. Fue, hace dos temporadas, cuando realmente encontramos un
mediocampo competente, con los nombres Kondogbia y Medel, y Rakitic como
mediapunta. Pero una vez más, la desigual distribución del dinero en los
equipos de fútbol nos jugó una mala pasada, y al club no le quedó otra que ver
como sus dos pilares centrales, la gran promesa Kondogbia y el trabajador
Medel, se marchaban, de nuevo, por motivos económicos.
Junio
de 2014 y el sevillismo se temía lo peor. Rakitic y Mbia con medio pie fuera
del club a la vez que los grandes se frotaban las manos. De nuevo, verano
intensivo para Monchi, donde el de San Fernando consiguió la renovación de
Mbia, la incorporación de Krychowiak y la llegada de ese medio creativo, Éver Banega. Valga la redundancia,
otra vez más, la parte cerebral del equipo parecía inconclusa, y pocas eran las
esperanzas que se depositaban en él, donde Éver Banega se calificó como
una apuesta insegura e incompetente para lo que la situación requería.
Pero a
día de hoy, si hay algo de lo que no se pueden quejar los sevillistas es del
rendimiento de su mediocampo. El equipo empezó con el trivote Krychowiak, Mbia
y Denis. Los frutos de este fueron cuanto menos sensacionales, consiguiendo la
mejor arrancada de liga de la historia para el club hispalense. Pero poco a
poco, el rendimiento de Denis fue bajando, al tiempo que Mbia se lesionaba y
marchaba rumbo a la copa de África.
Mas si
le quedaba alguna duda a alguien sobre este puesto, Iborra y Banega parecieron
ser la mejor parte de dicha metamorfosis. Ahora, el entrenador puede que se
encuentre inmerso en dudas e incertidumbre, pero no por intentar cambiar el
mediocampo para corregir fallos, sino para decidir qué medios son los que
realmente merecen la titularidad, cada uno de ellos ofreciendo un gran trabajo,
a cuál mejor.




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